Lo que realmente pasa con tus hormonas en menopausia — y el sistema que nadie te explica
La respuesta corta es No. No es verdad. Después de la menopausia sigues produciendo hormonas a través de un sistema que pocos mencionan: el sistema intracrino.
Entender esto puede cambiar por completo la forma en la que ves la perimenopausia y la postmenopausia —y te devuelve algo que muchas mujeres pierden en el proceso: la certeza de que hay mucho que tú sí puedes hacer, la tranquilidad de la terapia hormonal puede esperar... y la confianza en tus decisiones.


Seguramente has escuchado —en redes, en foros de menopausia, en consultorios, entre amigas...
"Los síntomas de menopausia ocurren porque tus ovarios ya no producen hormonas".
Y sí. Eso es verdad.
Pero no "te quedas sin hormonas" como muchos afirman como si fuera una verdad absoluta.
Es una explicación incompleta que deja a muchas mujeres con la sensación de que su cuerpo simplemente se apagó. Que no hay más remedio que recurrir a la terapia hormonal... y que si no lo hacemos, estamos en riesgo.
Pero no. La historia no termina ahí. Hay mucho más que debes saber para decidir a tu favor y dejar de pensar en la menopausia como una sentencia.
Porque la biología femenina es más inteligente que eso. Y sí hay mucho que tú puedes hacer.

Durante la etapa fértil, la mayor parte del estrógeno, la progesterona y la testosterona se producen en los ovarios en respuesta a señales del cerebro — a través del sistema endocrino. Pero en la transición a la menopausia ocurren dos cosas:


Es un sistema que lleva funcionando desde que eras niña que, hacia la adolescencia, ayuda a la producción de estrógeno y testosterona, que acompañan el inicio de la etapa fértil.
A partir de la perimenopausia, funciona como un apoyo hormonal que ayuda a compensar la disminución de la producción ovárica.
Las hormonas que produce el sistema intracrino se generan a partir andrógenos precursores que vienen principalmente de las glándulas adrenales:
La DHEA, DHEA-S, y la androstenediona (siendo la DHEA el principal) son la materia prima que tus tejidos convierten en estrógenos o testosterona localmente. Es por esto que también se les llama "pro-hormonas". Y funciona así:
Llegan a los tejidos y ahí, enzimas locales los convierten en estrógenos o testosterona según las necesidades específicas de cada tejido. La hormona se produce y se usa prácticamente sólo ahí, "en casa".
Durante la perimenopausia y después de la menopausia —cuando los ovarios ya no responden igual—, el sistema intracrino pasa a ser el principal productor de estrógeno y testosterona para muchos tejidos en tu cuerpo.
Cuando este sistema funciona bien, los síntomas relacionados a esos tejidos —neblina mental, dolores musculares, mayor sequedad de la piel, problemas de sistema inmune, entre otros—, no suelen ser tan marcados, porque ellos mismos tienen su producción local.



Como puedes ver en la imagen arriba:

Aunque la edad influye —disminuye poco a poco con la edad— el estrés es el principal factor.
Aquí es donde entra algo que pocas veces se conecta con la menopausia — y que cambia completamente como entendemos lo que nos pasa.
Para comprender por qué el estrés disminuye la producción de DHEA, vamos a ver primero muy brevemente cómo enfrenta tu cuerpo el estrés:
El eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal), parte del sistema endocrino, es el eje de comunicación entre el cerebro y las glándulas adrenales. Su función principal es ayudar a tu cuerpo a responder y enfrentar el estrés. Cuando el cerebro detecta alarma, envía un mensaje a las glándulas adrenales para liberar adrenalina y cortisol.
Como vimos antes, la producción principal de DHEA también es desde las glándulas adrenales.
Cuando hay producción de cortisol constante, el equilibrio se pierde y hay menos DHEA disponible para tu sistema intracrino.
Vamos a ver por qué esto contesta una de las preguntas más frecuentes entre mujeres en menopausia:

Durante la transición a la menopausia y en postmenopausia, si hay un ambiente de estrés crónico, sumado al paso del tiempo:


Sí, hay genes involucrados que pueden influir en tu experiencia alrededor de la menopausia, pero en un ambiente de estrés persistente, el sistema intracrino trabaja con menos recursos y en un entorno no favorable — por lo que no te apoya igual.


Como vimos antes, ante situaciones estresantes, el cortisol se hace presente. Pero el cortisol no es sólo "la hormona del estrés". Siempre que el cortisol se eleva, la glucosa también, y por lo tanto la insulina.
La insulina por su parte no sólo se eleva por lo que comes. El estrés, la falta de sueño, deficiencias de nutrientes y una digestión deficiente, también la pueden mantener elevada.
Son dos poderosas hormonas que, cuando se producen de más, te mantienen en un estado de inflamación crónica de bajo grado que impacta el funcionamiento de otras hormonas —y prácticamente todas las funciones en tu cuerpo.

Es por eso que en esta etapa de la vida es tan importante aprender a regularlas. No solo por sus efectos directos — que son muchos. Sino porque estas dos hormonas determinan qué tan bien puede operar tanto el sistema endocrino como el sistema intracrino durante y después de la menopausia.
En otras palabras, cuando el cortisol y la insulina llevan años adaptándose al estrés, la falta de sueño, los desbalances de glucosa, las dietas restrictivas o una vida demasiado demandante — que en muchas mujeres inicia desde la adolescencia o incluso antes — el sistema endocrino prioriza la supervivencia por encima del metabolismo o reproducción, y el sistema intracrino se vuelve menos eficiente —y es aquí donde experimentamos más síntomas y malestares cuando la perimenopausia se asoma.

Esto no solo explica por qué las mujeres podemos vivir la menopausia de formas completamente distintas. También contesta preguntas que muchas veces se quedan en el aire como:
"¿Cómo saber si soy candidata a terapia hormonal?"
¿Por qué a mi me fue bien con la terapia hormonal y a mi amiga no?
¿Qué puedo hacer si no quiero terapia hormonal?
Esto es lo que tanto nos falta en consultorios. Entender que:
Expone desequilibrios hormonales que tenían años gestándose, incluso décadas. Y que arreglarlos puede hacer una diferencia muy importante no solo en cómo vives la menopausia, sino en cómo tu cuerpo responde a la terapia hormonal.

La menopausia no significa que dejes de producir hormonas. Significa que cambia la forma en que tu cuerpo las produce.
A medida que los ovarios reducen su actividad, el sistema intracrino adquiere un papel cada vez más importante — y apoyarlo puede hacer una gran diferencia en cómo te sientes.
La salud neurometabólica — el manejo de estrés, la digestión, el sueño y la sensibilidad a la insulina — influyen directamente en qué tan bien funciona este sistema, tu experiencia alrededor de la menopausia y cómo respondes a terapia hormonal si decides iniciarla.
No necesariamente.
La edad, la genética, la carga acumulada de estrés y muchos otros factores influyen en cómo podemos transformar la forma en la que vivimos esta etapa. La decisión de iniciar un reemplazo hormonal se debe evaluar de forma integral y tomando en cuenta todo lo anterior.
Para muchas mujeres, atender la salud neurometabólica les ayuda a sentirse extraordinariamente bien incluso durante muchos años después de la menopausia (esto es individual y no detiene el envejecimiento ni nos vuelve inmune a los efectos del estrés acumulado).
Para otras, puede significar un alivio entender que el reemplazo hormonal no es necesariamente urgente.
La terapia hormonal puede ser maravillosa, pero no siempre es el paso uno — o los suplementos el paso 2...
Existe un paso previo que muchas veces se pasa por alto cuando buscamos soluciones para los síntomas de menopausia: crear el entorno biológico que permita a tu cuerpo responder mejor a cualquiera de esas estrategias. Es a lo que yo llamo:
Porque no hay metabolismo que funcione bien con insulina y cortisol desregulados. No hay sistema intracrino que funcione como debería sin salud neurometabólica. Y no hay protocolo o terapia hormonal que funcione igual sin empezar por regular esto primero.
Lo que estás viviendo tiene contexto. Tiene una historia. Y esa historia importa. Porque tu historia crea el terreno biológico al que tus hormonas responden.
Pero tu puedes empezar a cambiar ese terreno... y tu experiencia en menopausia.

De eso hablamos en el siguiente artículo. Porque tiene su propia historia.

Referencias


No. Los ovarios reducen drásticamente su producción hormonal, pero tu cuerpo sigue produciendo estrógeno y testosterona a través del sistema intracrino.
Es un sistema que permite a distintos tejidos producir hormonas localmente a partir de precursores hormonales como la DHEA. Durante la perimenopausia y la postmenopausia adquiere un papel cada vez más importante porque ayuda a compensar la disminución de la producción ovárica.
Principalmente estrógeno y testosterona para uso local en tejidos como el cerebro, huesos, músculos, piel, y sistema inmune, entre otros.
De andrógenos precursores producidos por las glándulas adrenales, como DHEA, DHEA-S y androstenediona, siendo el principal la DHEA.
Aunque puede haber genes involucrados, depende de muchos factores que influyen en qué tan bien funciona el sistema intracrino, nuestro apoyo principal cuando los ovarios bajan la producción de hormonas: la acumulación de estrés, los desbalances de glucosa, la calidad de sueño, la sensibilidad a la insulina, la salud digestiva, la inflamación sistémica.
La salud neurometabólica es el equilibrio entre tu sistema nervioso y tu metabolismo que afectan directamente el sistema digestivo e inmune. Cuando la salud neurometabólica es buena, las hormonas, el metabolismo y el sistema inmune pueden funcionar de forma más eficiente. Cuando ese equilibrio se altera durante años, al llegar la perimenopausia, en donde ya no contamos con el apoyo de la producción hormonal de los ovarios, pueden aparecer síntomas que muchas veces atribuimos sólo a la menopausia.
No para "resolver" síntomas. Como ya hemos visto, los síntomas pueden estar influenciados por múltiples factores, incluyendo estrés, sueño, alimentación... Atender la salud neurometabólica para crear el terreno biológico adecuado es crucial para cualquier decisión sobre terapia hormonal.
La terapia hormonal no actúa en el vacío. El momento de utilizarla, la dosis y el terreno biológico que la recibe, lo es todo.
La terapia hormonal —especialmente cuando se trata de un precursor hormonal (o pro-hormona) como la DHEA, si el terreno biológico no es el adecuado, el sistema intracrino (la maquinaria enzimática que convierte la DHEA en estrógenos y testosterona localmente) no funciona igual. Lo ideal es apoyar tanto al sistema endocrino como al sistema intracrino primero, y valorar con tu médico, si deciden que el reemplazo hormonal es para ti, cuál sería el mejor abordaje, y cuándo.
Apagar inflamación sistémica, dormir mejor, reducir y manejar el estrés, mejorar la sensibilidad a la insulina, optimizar nutrición, mejorar salud digestiva y hepática (hígado), son algunas de las estrategias más importantes para mejorar la salud nerometabólica. Es a lo que yo llamo El Paso Cero.
Es el trabajo previo que apoya todo el sistema hormonal en tu cuerpo y optimiza el terreno biológico para construir una base sólida sobre la que tu cuerpo pueda responder a lo que decidas hacer después.
Entender cómo funciona tu cuerpo y darle lo que está necesitando de ti ahora, es antes de preguntarte qué hormona, qué otra dieta o cuál otro suplemento.
El Paso Cero es por donde tu cuerpo te está pidiendo empezar.
En esta clase te explico todo, y obtienes una guía clara sobre los análisis básicos y cómo interpretarlos. Un paso clave para tomar decisiones más informadas y conversar a otro nivel con tu médico.

Categorías: : hormonas, menopausia, perimenopausia
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El Paso Cero
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