La progesterona es un neuroesteroide, no una hormona sexual. Descubre por qué no es lo mismo que las progestinas, cuándo funciona, cuándo no y por qué

Si alguna vez te recetaron progesterona y no sentiste lo que esperabas, no estás sola. Y probablemente no es que la progesterona no te sirva.
Es que nadie te explicó cómo funciona realmente, qué condiciones necesita para funcionar bien, ni la diferencia entre progesterona y progestinas.


—Y por qué es diferente a las otras hormonas.
Cuando hablamos de estrógeno y testosterona, hablamos de hormonas que moldean las características sexuales visibles — curvas en el cuerpo, el deseo sexual, la fertilidad. Por eso se les llama hormonas sexuales. La progesterona no interviene en eso.
Aunque la progesterona tiene efectos en muchos sistemas del cuerpo — el útero, los huesos, el sistema inmune — es, ante todo, un neuroesteroide.
Esto significa que actúa directamente sobre el cerebro y el sistema nervioso central. No define el sexo biológico ni impulsa el deseo. Lo que hace es más sutil —y para muchas de nosotras, más profundo:
Esto ocurre principalmente a través de su conversión a alopregnanolona —un metabolito que actúa sobre los receptores de GABA (un neurotransmisor inhibidor que promueve bienestar y calma) en el cerebro. Los mismos receptores sobre los que actúan los ansiolíticos como las benzodiazepinas. Sólo que la progesterona lo hace de forma natural.

—Y por qué entenderlo puede cambiarlo todo.
La progesterona no espera a la menopausia para caer.
En la perimenopausia —que puede empezar años antes de la última menstruación— la progesterona suele ser la primera en declinar. Antes que el estrógeno. Antes que la testosterona.
¿Por qué? Porque su producción depende directamente de la ovulación. En perimenopausia tenemos menos reserva ovárica, por lo que poco a poco la ovulación se vuelve errática —a veces ovulas, a veces no—, por lo tanto la producción de progesterona disminuye aunque sigas teniendo periodo cada mes.
Y ahí aparecen síntomas que muchas mujeres no asocian con la menopausia — y que frecuentemente se catalogan como "psicológicos" o "mentales":
—Y por qué es crucial saberlo.
Esta es una de las confusiones más comunes y más importantes en el mundo de la terapia hormonal.
Es la molécula idéntica a la que produce tu cuerpo. Puede convertirse a alopregnanolona y actuar sobre los receptores GABA. Es la que tiene efectos calmantes, protectores del sueño y neuroprotectores bien documentados. También se le llama progesterona micronizada o bioidéntica. Para no confundirte, si la caja dice progesterona, es progesterona. Si dice otro nombre como: Noretindrona, Levonorgestrel o Desogestrel, es una progestina.
Las progestinas, también llamadas progestágenos o gestágenos, son moléculas diseñadas para imitar algunos efectos de la progesterona natural —principalmente su efecto protector sobre el endometrio. Pero su estructura es diferente. Y esa diferencia importa para los beneficios que aporta:
Cuando alguien dice "tomé progesterona y me fue horrible", muchas veces está hablando de una progestina. No es lo mismo. Pero... ¿qué pasa si es progesterona de lo que hablan?
Esto nos lleva a la siguiente pregunta:

Porque su efectividad depende del terreno al que llega.
Si leíste mi artículo anterior, ya sabes que el sistema intracrino —ese back-up hormonal que sostiene buena parte de tu producción hormonal en esta etapa— trabaja mejor o peor dependiendo del entorno que crean el cortisol y la insulina.
Ese mismo entorno es el que recibe a la progesterona cuando decides tomarla.

Imagina regar una planta con tierra seca y compactada. El agua no llega a la raíz — se escurre o se queda en la superficie. La planta no florece.
Y quien riega concluye que "el agua no sirve."
Con la progesterona pasa algo similar.
Y aquí viene una de las preguntas más frecuentes:

Aquí entra no sólo la insulina sino también el cortisol.
Aunque la progesterona es una de las hormonas más nobles dentro de la terapia hormonal. Tiene menos controversia que el estrógeno, se tolera bien en general, y sus beneficios sobre el sueño y el sistema nervioso están bien documentados, cuando hay sobreproducción de insulina y cortisol, no funciona igual.
La progesterona no llega a un espacio vacío. Llega a un terreno biológico que puede favorecer su acción... o dificultarla.
Cuando la insulina está elevada de forma constante, el cortisol también se produce de más —y como consecuencia, la tiroides funciona por debajo de su capacidad. Aquí tu cuerpo está permanentemente en un estado de inflamación crónica de bajo grado. Entonces:
Y el resultado puede ser:
ESto no significa que la progesterona sea mala o que no sirva. Sino que el terreno biológico no estaba listo para recibirla.

La progesterona puede ser maravillosa — pero necesita caer en el terreno biológico adecuado.
La progesterona bioidéntica, bien indicada y en el momento adecuado, puede ser transformadora. Pero no es una pastilla mágica que actúa sola.
Crear ese terreno es el trabajo previo que muchas veces se salta — y que explica por qué tantas mujeres sienten que "nada les funciona."
Es a lo que yo llamo "El Paso Cero".
Lo que estás viviendo tiene contexto. Tiene una historia. Y esa historia importa. Porque tu historia crea el terreno biológico al que tus hormonas responden.
Y tal vez te estés preguntando ahora mismo:

Eso tiene una explicación diferente — y fascinante. Tiene que ver con la genética: con una enzima llamada COMT, y con cómo cada cuerpo metaboliza las hormonas de forma completamente individual.
Lo vemos en el siguiente artículo.



No. La progesterona bioidéntica es idéntica a la que produce tu cuerpo y puede convertirse en alopregnanolona, con efectos calmantes sobre el sistema nervioso. Las progestinas son moléculas sintéticas que imitan algunos efectos de la progesterona sobre el endometrio, pero no actúan igual sobre el cerebro y pueden tener un perfil de efectos secundarios diferente.
Las progestinas han sido históricamente más utilizadas en terapia hormonal porque son más estables, predecibles en dosis y menos costosas. Hoy existe mayor evidencia sobre los beneficios de la progesterona bioidéntica, especialmente para el sueño y el sistema nervioso. Vale la pena tener esa conversación con tu médico. Importante: La progesterona bioidéntica existe en presentaciones comerciales —de farmacia. Pregunta a tu médico tratante.
Puede ser una señal temprana de perimenopausia. La progesterona es la primera hormona en declinar — antes que el estrógeno — porque depende directamente de la ovulación. Ciclos irregulares pueden significar menos progesterona, aunque el periodo no haya desaparecido.
Aunque en algunos países se consigue en cremas o suplementos sin receta, yo te recomiendo nunca suplementarte sin guía médica. La dosis, la forma de administración y el momento adecuado para usarla importan enormemente. Lo ideal es evaluarlo con un profesional que entienda no solo la terapia hormonal, sino el panorama hormonal completo.
Sí, cuando es progesterona bioidéntica y el terreno metabólico es el adecuado. Su conversión en alopregnanolona actúa sobre los receptores GABA del cerebro — los mismos relacionados con la calma y el sueño profundo. Si no estás respondiendo bien, puede ser una señal de que el terreno necesita trabajo primero.
Antes de cambiar la dosis o descartarla, vale la pena evaluar cómo están tus hormonas del diario — cortisol, insulina, tiroides. Un terreno metabólico desregulado puede ser la razón por la que no estás respondiendo como esperabas.
Es el trabajo previo que apoya todo el sistema hormonal — sistema nervioso, metabolismo, sueño, estrés, digestión, inflamación y sensibilidad a la insulina — para construir la base sobre la que tu cuerpo puede responder mejor a cualquier decisión hormonal que tomes después.

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Categorías: : ansiedad, hormonas, insomnio, progesterona, progestinas
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